¿Y tú no tienes pueblo? ¿En serio? ¿No tienes pueblo? Todos los que hemos experimentado la grata sensación de volver al pueblo, a nuestro pueblo, a ese que nos ha visto jugar de chiquillos por sus calles, a ese que volvemos en verano, en semana santa, en vacaciones o siempre que necesitamos escapar del tráfico, del ajetreo y del barullo a veces agobiante de la ciudad, sentimos cierta lastima por esos huérfanos de pueblo. Esos a los que nunca han preguntado: y tú de quién eres? Si eres de esos, si quieres sentirte así, aquí tienes tu pueblo, aquí tienes tu casa. Ven y vive la sensación de tener pueblo por unos días. Querrás volver y casi puedo decirte que ya no te sentirás huérfano de pueblo.